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Reiki significa aprender a ser un canal, dejar pasar la energía universal curativa a través nuestro, para que llegue allí donde sea necesaria. Este proceso lo conseguimos mediante las iniciaciones o alineamientos.
Si llegamos a ella, es que hemos desencadenado en nosotros un proceso importante de curación y maduración. El mayor problema que se plantea con el Reiki, va ligado siempre a la fuerte voluntad de autoafirmación del ego, que nos dificulta realizar la labor con humildad.
El proceso de Iniciación es el que diferencia al Reiki, de cualquier otro tipo de curación. La iniciación no es una sesión terapéutica, es la creación de un terapeuta.
El Reiki lo único que exige es respeto y disponibilidad, el resto sucede de forma muy natural. Las técnicas de imposición de manos y todo lo que se describe en este curso, son informaciones y sugerencias derivadas de la experiencia de los maestros de Reiki desde el siglo pasado, para conseguir la mejor forma de canalizar la energía, pero su aplicación minuciosa no es absolutamente indispensable.
Si es indispensable que nos escuchemos a nosotros mismos y hagamos surgir la intuición para que las manos fluyan con total libertad sobre el cuerpo del paciente, allí donde la energía sea necesaria.
Lo único que podemos pretender hacer es tratar de ayudar, pero sin olvidar nunca que no somos más que un instrumento. (Canal de Energía Universal).
Reiki no es una religión, ni es afín a los postulados de ninguna de ellas. Esta energía vital es la fuente de la misma vida y muy anterior, a cualquier sistema religioso o filosófico.
